¡Sí! y puedes agendar tu consulta por nuestro whatsapp 310 257 9770 desde las 8:00 a.m. hasta las 5:00 p.m. para que nuestro equipo pueda colaborarte revisando disponibilidad.
Si tienes una Urgencia, ¡puedes llegar directamente a la Clínica!.
¡Sí! Si tu gatito es nervioso o le encanta permanecer en casa, nuestro equipo podrá visitarte y atenderlo. Una consulta a domicilio se realiza en cualquier momento en el que se detecte una alteración en la salud del paciente y la cual NO SEA una urgencia.
¿En qué casos se puede solicitar una consulta a domicilio?
Cuando la consulta trate temas PREVENTIVOS, es decir para:
¿En qué caso no podríamos ayudarte porque debes acudir a la Clínica?
Si el paciente no se levanta por sí solo, tiene dificultad para respirar, jadear o si está postrado (es decir que no se levante ni siquiera a comer), este será un CASO DE URGENCIA y lo mejor será visitar el Centro médico veterinario para poder actuar rápidamente con los implementos necesarios, como oxígeno, medicaciones específicas, personal entrenado y todo lo que el paciente requiera.
Sabemos que para muchos gatos, los viajes a la clínica pueden resultar estresantes, pero con algunos preparativos, podemos asegurarnos de que tu felino se sienta lo más cómodo posible durante el trayecto. Aquí te damos algunas recomendaciones para que la visita a nuestra clínica sea lo más relajante y tranquila posible para tu gato:
1. Usa un guacal o transportador tranquilo.
Asegúrate de que la transportadora sea lo suficientemente espaciosa para que tu gato pueda moverse cómodamente, pero no tan grande que se sienta inseguro dentro de ella. Una transportadora cerrada, con buena ventilación y un cierre seguro, es ideal. Si tu gato no está acostumbrado a la transportadora, intenta dejarla en casa con la puerta abierta durante unos días, permitiendo que tu gato explore y se acostumbre a ella de forma gradual.
2. Prepara la transportadora con elementos familiares.
Coloca dentro de la transportadora una manta o una prenda tuya que huela a ti, esto proporcionará un sentido de familiaridad y seguridad. También puedes agregar algún juguete o golosina que tu gato disfrute para hacer que la experiencia sea más placentera.
3. Evita la comida justo antes del viaje.
Aunque puede ser tentador alimentar a tu gato antes de salir, lo mejor es evitar darle comida justo antes del viaje. Esto puede ayudar a reducir cualquier malestar estomacal y garantizar que se sienta más cómodo durante el trayecto. Sin embargo, asegúrate de que tenga acceso a agua fresca en todo momento. Recuerda que en algunos exámenes específicos o para procedimientos te pediremos que tu gatito tenga un ayuno
4. Mantén la calma durante el viaje.
Los gatos son muy sensibles a las emociones de sus tutores, por lo que si te mantienes tranquilo y relajado, tu gato también lo estará. Hablarle suavemente durante el trayecto puede ayudar a calmarlo. Evita movimientos bruscos o ruidos fuertes, ya que esto puede aumentar el estrés.
5. Lleva a tu gato en el vehículo de forma segura.
Coloca la transportadora en un lugar seguro dentro del vehículo. Si es posible, colócala en el suelo, con el lado de la puerta hacia el interior del auto, para minimizar cualquier movimiento brusco durante el trayecto. Evita dejarla en el asiento delantero, ya que la seguridad de tu gato es lo más importante.
6. Mantén una rutina relajante en la clínica.
Al llegar a la clínica, tratamos de hacer todo lo posible para mantener a tu gato en un ambiente tranquilo. Nuestra clínica está diseñada para reducir el estrés de los felinos, y nos aseguramos de que tu gato reciba una atención suave y cuidadosa. Si te quedas cerca de él, eso también le proporcionará un sentido de seguridad.
Recuerda utilizar el Cat Parking. No dejes a tu gato esperando en el piso.
Con estos simples pasos, podemos hacer que la experiencia en la clínica sea mucho más tranquila tanto para ti como para tu gato. Si tienes alguna pregunta o necesitas más consejos, no dudes en contactarnos. ¡Estamos aquí para ayudarte a cuidar de tu michi de la mejor manera!
Depende de su edad, salud general y necesidades específicas. Aquí te damos algunas pautas generales para mantener a tu gato saludable:
Gatos jóvenes (hasta 1 año)
Durante el primer año de vida, es fundamental realizar visitas regulares para asegurarse de que tu gato esté creciendo de manera saludable. Lo ideal es llevarlo al veterinario cada 3 a 4 meses para sus chequeos, vacunas y para discutir su nutrición, comportamiento y necesidades generales.
Gatos adultos (de 1 a 7 años)
En esta etapa, si tu gato está sano y no presenta problemas de salud, un chequeo anual es generalmente suficiente. Durante estas visitas, el veterinario revisará su peso, condición corporal, salud dental y hará exámenes de rutina para asegurarse de que todo esté en orden (estos exámenes incluyen hemograma, químicas sanguíneas para revisar estado hepático y renal). No olvides que las vacunas también deben mantenerse al día.
Gatos mayores (más de 7 años)
A medida que los gatos envejecen, es recomendable llevarlos al menos dos veces al año para chequeos más frecuentes. Los gatos mayores son más propensos a desarrollar problemas de salud, como enfermedades renales, artritis o problemas cardíacos, por lo que es importante detectar cualquier cambio temprano. Las visitas más frecuentes permiten una mejor gestión de su salud y calidad de vida. Estas visitas deben incluir ecografia, y medición de presión arterial.
Gatos con condiciones especiales o problemas de salud
Si tu gato tiene alguna condición médica crónica (como diabetes, enfermedad renal, o problemas de peso) o está recibiendo tratamiento por alguna enfermedad, las visitas al veterinario pueden ser más frecuentes. Siempre sigue las recomendaciones de tu veterinario para mantener su salud bajo control.
Recuerda que, además de las visitas regulares, si notas cualquier cambio en el comportamiento, apetito, peso, o hábitos de tu gato, es importante consultar al veterinario lo antes posible. Los gatos son expertos en ocultar el malestar, por lo que las visitas preventivas son clave para su bienestar a largo plazo.
En nuestra clínica, estamos siempre disponibles para brindarte el mejor asesoramiento y atención para tu gato en cada etapa de su vida. ¡Tu michi merece lo mejor!
Como tutor de un gato, sabemos que siempre deseas lo mejor para él, y parte de ese cuidado incluye prevenir enfermedades que podrían afectarlo gravemente. Dos de las infecciones más comunes y preocupantes en gatos son la Leucemia Felina (FeLV) y la Inmunodeficiencia Felina (FIV). Ambas son enfermedades virales graves que pueden afectar la salud y calidad de vida de tu gato, y la única forma de detectar si tu felino está infectado es a través de un test de diagnóstico.
1. Leucemia Felina (FeLV)
La Leucemia Felina es una enfermedad viral que afecta el sistema inmunológico de los gatos, debilitándolo y haciéndolos más vulnerables a otras infecciones. Puede causar una variedad de problemas de salud, incluyendo anemia, infecciones crónicas y, en algunos casos, leucemia (cáncer en la sangre). Los gatos infectados por FeLV pueden vivir durante años sin mostrar signos evidentes de enfermedad, por lo que es crucial detectar la infección de forma temprana.
2. Inmunodeficiencia Felina (FIV)
La Inmunodeficiencia Felina, también conocida como «SIDA felino», debilita el sistema inmunológico del gato, lo que los hace más propensos a infecciones bacterianas, virales y fúngicas. Aunque no tiene cura, con un diagnóstico temprano, los gatos infectados pueden vivir una vida larga y relativamente sana si se les brinda el cuidado adecuado. Al igual que la FeLV, el FIV puede no mostrar síntomas evidentes durante mucho tiempo, lo que hace que la detección temprana sea aún más importante.
¿Por qué hacer el test?
¿Cuándo hacer el test?
Es recomendable realizar el test de FeLV y FIV al menos una vez al año durante la vida de tu gato, especialmente si es un gato que vive al aire libre o tiene contacto con otros gatos. También es importante hacerlo si adoptas un gato nuevo o si tienes dudas sobre su estado de salud.
En nuestra clínica, estamos comprometidos con la salud y bienestar de tu gato, por lo que siempre te asesoramos sobre las pruebas necesarias para su cuidado. Si tienes preguntas o necesitas más información, no dudes en consultarnos. ¡Estamos aquí para ayudarte!
Como tutor de un gato, una de las formas más importantes de asegurar su salud y bienestar es a través de la vacunación. Las vacunas son esenciales para prevenir enfermedades graves que pueden poner en peligro la vida de tu felino. A continuación, te explicamos por qué la vacunación es crucial, la frecuencia recomendada y por qué la vacuna de leucemia felina es una de las más importantes para proteger a tu gato.
¿Por qué es importante vacunar a tu gato?
Las vacunas ayudan a proteger a tu gato contra infecciones virales y bacterianas que pueden ser peligrosas o incluso mortales. Al vacunar a tu felino, no solo lo proteges a él, sino también a otros gatos con los que pueda interactuar. Las enfermedades como la rabia, la panleucopenia felina (parvovirus felino), la rinotraqueítis viral y la calicivirus pueden causar graves complicaciones, y algunas de ellas pueden ser fácilmente evitables con una vacunación adecuada.
¿Con qué frecuencia se deben vacunar los gatos?
1. Gatos cachorros (de 8 a 16 semanas)
Durante las primeras semanas de vida, los cachorros reciben una protección pasiva a través de la leche materna, pero esa protección desaparece. Por eso, es esencial comenzar las vacunaciones a una edad temprana, generalmente alrededor de las 8 semanas, con un esquema de vacunación múltiple que incluye la vacuna contra la panleucopenia felina, el calicivirus y la rinotraqueítis viral. La segunda dosis suele administrarse a las 12 semanas y una tercera dosis alrededor de las 16 semanas, para asegurar una protección completa.
2. Gatos adultos (mayores de 1 año)
Después de completar el esquema inicial, las vacunas de refuerzo deben administrarse anualmente o cada 3 años, dependiendo de las recomendaciones de tu veterinario y del tipo de vacuna utilizada. Es importante mantener al día las vacunas de tu gato, especialmente si pasa tiempo al aire libre o tiene contacto con otros gatos.
3. Vacuna de leucemia felina (FeLV)
La vacuna contra la Leucemia Felina es altamente recomendada para todos los gatos, especialmente aquellos que tienen acceso al exterior o viven en entornos donde pueden entrar en contacto con gatos desconocidos. FeLV es una enfermedad viral que afecta gravemente el sistema inmunológico de los gatos, debilitándolos y haciéndolos más vulnerables a otras infecciones. Aunque no es contagiosa para los humanos o animales diferentes a los gatos, puede transmitirse entre gatos a través de mordeduras, saliva o contacto cercano.
¿Por qué es tan importante la vacuna de FeLV?
¿Qué pasa si no vacuno a mi gato?
No vacunar a tu gato lo deja expuesto a una serie de enfermedades potencialmente graves y costosas de tratar. Además, algunas enfermedades son muy contagiosas y pueden afectar a otros gatos cercanos. La vacunación no solo protege la salud de tu felino, sino que también contribuye a la salud colectiva de la comunidad felina.
En resumen:
La Peritonitis Infecciosa Felina (PIF) es una enfermedad viral grave causada por una mutación del virus Coronavirus Felino (FCoV). Este virus es común en gatos, pero en algunos casos, el virus muta y afecta de manera más agresiva el sistema inmunológico del gato, provocando una inflamación generalizada de los órganos internos, principalmente el abdomen (peritoneo), lo que da lugar a los síntomas característicos de la enfermedad.
Los síntomas más comunes de la PIF incluyen fiebre persistente, pérdida de apetito, pérdida de peso, dificultad para respirar, y acumulación de líquidos en el abdomen o el pecho. Aunque algunas veces se puede presentar la forma neurológica encontrando signos como convulsiones, ataxia, cambio de comportamiento etc. Esta enfermedad es particularmente peligrosa y, en muchos casos, fatal si no se detecta a tiempo.
Tratamiento reciente para la PIF:
Tradicionalmente, la PIF se consideraba una enfermedad incurable, con un pronóstico desfavorable. Sin embargo, en los últimos años, ha habido avances significativos en su tratamiento. Se han desarrollado medicamentos antivirales que han mostrado ser efectivos en el tratamiento de la PIF, como el Remdesivir y otros medicamentos de la clase de los inhibidores de la RNA polimerasa. Estos fármacos han sido aprobados en algunos países y han demostrado ser eficaces para reducir la replicación del virus y controlar los síntomas, mejorando la tasa de supervivencia de los gatos infectados.
Aunque el tratamiento es costoso y requiere de un monitoreo constante, los resultados son muy prometedores, ofreciendo una nueva esperanza para los gatos diagnosticados con PIF. Es fundamental, sin embargo, que el tratamiento sea administrado bajo la supervisión de un veterinario especializado, ya que requiere un enfoque personalizado para cada caso. En nuestra clínica tratamos La PIF desde el año 2021 con resultados ¡increíbles!
En resumen, aunque la PIF sigue siendo una enfermedad seria y compleja, los avances en la medicina veterinaria han abierto nuevas puertas para su tratamiento, lo que brinda una oportunidad de vida para los gatos afectados por esta enfermedad.
Si sospechas que tu gato tiene esta enfermedad y tienes dudas para iniciar su tratamiento; agenda una consulta con nosotros. ¡Te podemos ayudar!
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